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CICM - Geopaisaje
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Geografía


El peregrino Mozárabe camina por un inmenso libro abierto de geografía en relieve. Atraviesa la península ibérica en un largo recorrido de 1.450 km, del sureste andaluz al noroeste gallego, uniendo así el mundo mediterráneo con el atlántico. El camino cruza casi perpendicularmente 4 cadenas de montañas (Sierra Nevada, Sierra Morena, Cordillera Central, Montes de León), franquea 5 grandes ríos mayores (Guadalquivir, Guadiana, Tajo, Duero, Miño) y sigue varios valles fluviales (Nacimiento, Guadajoz, Esla, Tera).

Se dice que este itinerario fue determinado por los cazadores paleolíticos siguiendo a los mamuts, en su trashumancia norte-sur, pasando por los puertos de montaña cuando se corresponden con un vado de río.

Entre las Sierras, se abren largas mesetas o lomas de granito erosionado, dominando fértiles vegas como las de Guadix, Granada o del Guadiana.

El Camino Mozárabe parece atravesar un océano de rocas metamórficas (granitos más o menos arenosos, esquistos, cuarcitas), donde la Cuenca de Guadix o Cáceres aparecen como oasis calcáreos.

Excelente ejemplo de este espacio geográfico es Magacela, encaramada en un pedazo de cuarzo duro con vistas a una vasta meseta de granitos arenosos desgastados por el viento, y a las fértiles tierras de las Vegas del Guadiana.

 

 

Paisaje

 

La principal diferencia del Camino Mozárabe de Santiago con respecto a los caminos del norte, es su recorrido sur-norte: el mozárabe une el Mediterráneo con el Atlántico. La gran variedad de dominios climáticos es la causante de la rica biodiversidad de la Península Ibérica.

Una imagen idealizada de España en el siglo XX popularizó a nuestro país haciendo pensar que cuando el imperio romano llegó a nuestras tierras, una ardilla podría recorrer, sin pisar el suelo, desde Gibraltar hasta los Pirineos.

Si bien esta afirmación no está contrastada por ningún geógrafo o naturalista de la época como Plinio o Estrabón, no es menos cierto que ambos autores describieron en sus tratados a la Península Ibérica como un territorio frondoso y con grandes bosques.

El paso del tiempo ha ido modificando el paisaje, bien por el uso que han hecho de los recursos naturales las distintas civilizaciones, por incendios o por causas naturales, pero aún hoy podrás disfrutar en tu camino de una gran biodiversidad natural.

Algunos de estos paisajes son fruto de la acción humana, en muchos casos de manera sostenible, como en el caso de las dehesas de Andalucía y Extremadura,que han convertido en verdaderos Paisajes Culturales el territorio, como en La Serena, donde se encuentra Magacela.

El clima mediterráneo que domina en Andalucía y Extremadura ha generado un paisaje muy distinto al que encontrarás en Castilla y León y Galicia, donde predomina el clima continental y el atlántico. Los suaves inviernos y calurosos veranos del sur contrastan con los frescos veranos y húmedos inviernos del norte. La economía ganadera del sur y del norte de España ha estado también muy influida por esta variedad climática, donde miles de ovejas han realizado tradicionalmente la trashumancia por las mismas vías pecuarias que estás recorriendo ahora en tu camino.

Y hasta el carácter de las gentes, siempre amables y atentas a las necesidades de los peregrinos, está influida por el clima y el paisaje de este camino único, el Camino Mozárabe de Santiago.


 

 

Montaña

 

El peregrino mozárabe necesita buenas piernas para cruzar las grandes cadenas de montañas que se interponen en su «trashumancia» sur-norte, o para subir a los castillos encaramados en picos que vigilan el Camino desde siempre, como aquí en Magacela.


 

 

Desierto de Almería y pseudoestepas

 

El Camino Mozárabe ofrece todo tipo de zonas áridas como las pseudoestepas de La Serena o los Llanos de Cáceres.

Pero son dos días después de Almería cuando el espectacular subdesierto de Tabernas, asombra al peregrino, solitario como un héroe de Sergio Leone.


 

 

Dehesas

 

Para los peregrinos de otros países, este ecosistema único es una revelación.

Desde los Pedroches hasta Zamora, el Mozárabe trascurre por dehesas cambiantes durante cientos de kilómetros.

Una experiencia encantadora para el peregrino.


 

 

Olivares

 

¡El peregrino mozárabe camina seis días sobre un mar!

Un mar de olivares, cuyas islas se llaman Alcaudete, Baena, Castro del Río, Espejo. Cultivo muy intensivo, con riego por tuberías invisibles y también cultivo tradicional con olivos centenarios.

En Monterrubio de La Serena, se elabora el aceite de oliva virgen extra con Denominación de Origen «Aceite Monterrubio», que engloba a varios municipios de la comarca de La Serena.


 

 

Arrozales y zonas húmedas

 

Acueductos romanos, acequias árabes, embalses modernos, pueblos nuevos: en cada etapa, el peregrino mozárabe admira el trabajo del hombre en las fuentes de las Alpujarras, los aljibes de Córdoba o Cáceres, los abrevaderos de Castilla, los pueblos blancos de Extremadura o los exóticos arrozales de Medellín.

 

 

 

Bosques

 

En Galicia abundan las leyendas y los bosques encantados. El bosque autóctono se denomina «fraga» y en él abunda el carballo (el roble), conviviendo con otras especies como los alcornoques, castaños, acebos, espinos, laureles, perales y otros árboles frutales silvestres.