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CICM - Historia
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Prehistoria


 

El peregrino mozárabe se encuentra con multitud de divinidades y descubre religiones milenarias.

Dos días después de Almería, son los antepasados venerados por la civilización de Los Millares quienes velan al peregrino desde sus innumerables dólmenes.

Después, entre Espejo y el Tajo, el Camino Mozárabe está salpicado de estelas de guerreros de la edad de bronce ¿guardianes de territorios, antepasados, deidades?

Los símbolos gráficos que reproducen estas estelas (lanza y escudo) guardan su misterio.

Con el final de la cultura de Tarteso y posteriormente la romana, el peregrino encontrará dioses y diosas más conocidos, provenientes de Fenicia o Lacio.

Pero es de nuevo en Magacela donde todo este pequeño pueblo de divinidades e ídolos se encuentra con el peregrino: Podrá celebrar la salida del sol bajo los grabados rupestres, admirar la enigmática estela de guerrero o charlar con un invitado sorpresa: Hércules, que según la leyenda pasó por aquí, en la mítica Vía Hercúlea, posiblemente la primera ruta de peregrinación en Europa Occidental.


 


 

Protohistoria


 

Todos los peregrinos saben que el Camino Mozárabe les llevará a ciudades de leyenda, legados de varias civilizaciones.

Pocos se imaginan que van a descubrir toda una civilización: Tarteso, cultura resultado de la mezcla entre los indígenas de los valles del Guadalquivir y el Guadiana y los colonizadores fenicios y griegos.

Entre Campanario y Magacela, el Camino Mozárabe lleva el peregrino a los vestigios emocionantes del edificio protohistórico de La Mata, centro residencial y de producción de una élite que vivió y dominó este territorio durante los siglos VI y V a.C.

Cuando el peregrino se adentre en el Valle del Guadiana atravesará un espacio caracterizado en esta época por la existencia de grandes necrópolis que van desde el siglo VII a.C hasta finales del siglo V a.C, como la de Medellín.

Pero sin duda uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del siglo XXI es el yacimiento Casas de Turuñuelo, entre Yelbes y el Río Búrdalo. Un edificio que representa de manera extraordinaria la ocupación del territorio durante el siglo V a.C.


 


 

Paleocristianismo


 

En el Camino Mozárabe podrás descubrir las primeras huellas arqueológicas y documentales del inicio del cristianismo en la península ibérica. La tradición nos habla de que, habiendo sido bautizados por san Pedro y san Pablo, Torcuato, Tesifonte, Eufrasio, Indalecio, Segundo, Cecilio y Esiquio, conocidos como los Siete Varones Apostólicos, fueron enviados a España a predicar la fe católica, y se distribuyeron por diversas ciudades: así, Torcuato se quedó en Acci (Guadix, Granada), Tesifonte se fue a Verji (Berja, Almería), Exiquio marchó a Carcere (Cazorla), Indalecio a Urci (Pechina, Almería), Segundo a Abula (Ávila), Eufrasio a Iliturgi (Andújar) y Cecilio a Ilíberis (Granada).

Posteriormente, a mediados del siglo III d.C tenemos constancia de la existencia en Mérida de una comunidad cristiana organizada jerárquicamente con su Obispo. El martirio de la joven santa Eulalia de Mérida se convirtió posteriormente en el primer destino de peregrinación de la península ibérica. Su Basílica y cripta es sin duda el lugar espiritual más importante del Camino Mozárabe.

Otros lugares como los restos de la basílica visigoda de San Pedro de Mérida o la monumental la Basílica de Santa Lucía del Trampal en Alcuéscar, atestiguan los inicios del cristianismo como en ningún otro camino.


 


 

 

Romanización

 

Ningún otro Camino del mundo ofrece la experiencia de poner sus pasos por centenares de kilómetros en calzadas romanas.

No sólo trozos reconstituidos, sino la larga cinta recta de la carretera romana con sus miliarios intactos, como entre Cáceres y Salamanca.

Ya antes de llegar a la Vía de la Plata, el peregrino mozárabe admira el genio romano: teatros de Guadix o Medellín, templos de Córdoba o Alcalá la Real, y la capital de la provincia de Lusitania del Imperio Romano: Augusta Emerita, actual Mérida.


 


 

Al-Andalus


 

El peregrino mozárabe del siglo XXI comprobará las huellas de 8 siglos en el esplendor arquitectónico de la Alhambra, la cumbre espiritual de la Mezquita de Córdoba, cicatrices de las guerras civiles de las Alpujarras, impresionantes castillos de Alcalá la Real, Alcaudete, Moclín, ... o Magacela.

La historia de Al-Andalus es muy larga: pasó más tiempo entre la llegada de los jinetes árabo-bereberes en el 711 y la rendición del reinado Nazarí de Granada en 1492, que entre nosotros y Carlos I.

Una historia muy compleja, hecha de luchas entre el califato omeya de Córdoba y los taifas, alternando períodos de convivencias y de violencias entre comunidades árabes, bereberes, muladíes, judías, mozárabes, invasiones Almorávides (Granada 1090) y luego Almohades (Almería 1157),…

Este crisol ardiente de pueblos y culturas creó una civilización singular, que trasmitió al occidente ciencias y filosofía griegas o artes orientales.

Un patrimonio aún vivo: la agricultura, la gastronomía, el idioma, la música, etc. aún dan testimonio de esta civilización única.


 


 

Cristianismo


 

La religión cristiana no desapareció durante Al-Andalus: los mozárabes conservaron su fe, liturgia y costumbres bajo el estatus de «dhimmis».

Pero su huella se volvió tenue después del siglo XI. Desde el norte se extenderá ahora el cristianismo, con el avance de los reinos cristianos aragonés, leonés y castellano.

El Camino Mozárabe da testimonio de ello: en Magacela, el peregrino se encuentra con Fernando III, el santo, camino de la conquista de Córdoba.

Así describe su itinerario en 1236 en la Primera Crónica General: «Et el su camino fue este: de Benauente endereço para Çibdat Rrodrigo, et de Çipdat para Alcantara, paso Guadiana a la barca de Medelin, et de Medelin endereço a Magazela et a Bienquerençia, que era de moros»

Desde entonces, las ciudades y pueblos del Camino Mozárabe se cubren de suntuosas edificaciones. En primer lugar, los edificios religiosos del camino: Catedrales (Almería, Guadix, Granada, Córdoba, Mérida, Salamanca, Zamora, Ourense y Santiago), monumentales iglesias (Hinojosa del Duque, Xunqueira de Ambia), y modestas y hermosas ermitas, castillos y conventos.

También encontrarás magníficas plazas en ciudades como Salamanca y palacios mágicos en ciudades como Cáceres. Por todo el Camino Mozárabe, las huellas de las Órdenes Militares de Santiago y Alcántara te acompañarán en tu caminar.