
Historia y Espiritualidad
El peregrino mozárabe no solo camina en el espacio, también viaja en el tiempo.
El Camino Mozárabe es, en efecto, una de las rutas más antiguas del Mediterráneo occidental.
Cazadores de mamuts del Paleolítico, buscadores de estaño del Neolítico, comerciantes fenicios, legionarios e ingenieros romanos, invasores visigodos, jinetes árabe-bereberes, reyes cristianos,…: una sucesión de conquistadores siguió el mismo camino.
Se aclimataron y colonizaron para fundar civilizaciones únicas en el mundo, como Los Millar es (III milenio a.C), el final de T arteso, Al-Andalus (VIII-XV), el Imperio E spañol (XV-XVIII).
Civilizaciones desaparecidas, pero de las que el peregrino descubrirá los testimonios de las piedras en cada etapa: flechas de cazadores, dólmenes misteriosos, calzadas romanas intactas, castillos orgullosos, ciudades fabulosas.
El Camino Mozárabe cuenta así una larga historia de guerras, fértiles mestizajes y refinadas culturas.
En el Camino a Santiago de Compostela, el peregrino se encontrará con Hércules, deidades olvidadas y descubrirá extrañas espiritualidades y leyendas.
La huella que han dejado las distintas culturas y civilizaciones han merecido el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en un total de seis conjuntos históricos: Alhambra, Generalife y Albaycín de Granada; Dólmenes de Antequera; Centro histórico de Córdoba; Conjunto arqueológico de Mérida; Ciudad vieja de Cáceres; Ciudad vieja de Salamanca, además de Santiago de Compostela.
Pero no solo el patrimonio monumental es la seña de identidad del Camino Mozárabe. Un inmenso conjunto de abrigos de pinturas rupestres, monumentos megalíticos, minas y hornos tradicionales, ermitas y santuarios, arquitectura popular, tradiciones y fiestas ancestrales, convierten a este camino como único en la península ibérica.
Leyendas en Magacela
Bien podríamos decir que el Camino Mozárabe es un «camino mágico». Desde las piedras sagradas y divinidades prehistóricas, hasta los mitos y leyendas orales del pasado siglo XX, pasando por los trabajos de Hércules, la leyenda de la Reina Lupa o el martirio de los Santos Aquila y Priscila, conocidos aquí como «Los Santitos».
Antes de llegar a la meta de tu peregrinación en Santiago de Compostela tendrás la oportunidad de recorrer uno de los lugares más mágicos y sagrados de todos los Caminos de Santiago, el Pico Sacro, en el municipio de Boqueixon, dominando el valle del Río Ulla. Según el Códice Calixtino, los discípulos del Apóstol Santiago que trasladaron su cuerpo hasta la actual Padrón, fueron mandados por la mítica Reina Lupa al Pico Sacro, donde les prometió que le facilitaría un carro y unos bueyes, pero en realidad les esperaba un dragón, al que los discípulos le hicieron la señal de la cruz y provocaron su muerte y los bueyes de aquel lugar se amansaron. Esto provocó la conversión de la Reina Lupa al cristianismo y facilitó el traslado del Apóstol Santiago hasta el «Campo de las Estrellas», actual Santiago de Compostela.
Aquí, en Magacela, las piedras y las estrellas también tienen carácter sagrado y mítico. Desde los grabados del Dolmen hasta las misteriosas luces que se dice aparecen en las proximidades de la Laguna y ermita de Los Santitos, los mártires romanos Aquila y Priscila, y que el Prior de Magacela, Fray Diego Becerra de Valcárcel, en el año 1684 describe unos curiosos relatos de los lugareños que afirman que, desde tiempos inmemoriales, una extraña luz se adueña de esta zona cuando el sol se esconde, llegando incluso a afirmar que el martirio en el año 95 d. de C de Aquila y Priscila tuvieron lugar en Magacela.